LOS CHICOS DEL
CAPITÁN LUJÁN
Desmemorias de un recluta
en Regulares en 1992

El servicio militar existió en España hasta el año 2001. Este libro constituye un testimonio de lo que supuso la realización del servicio militar, en mi persona, que puede ayudar a conformar una idea de su esencia, y si no, a pasar un rato muy entretenido.
La historia que siempre nos han contado, ha sido la de los reyes, los poderosos o los ricos. Esta historia es de una persona normal y corriente: un testimonio vital que debe ser relatado.
Esta frase fue inspiradora de la tercera parte de este libro: la primera que vio la luz. Tras su éxito entre mis compañeros, surgió la posibilidad de escribir toda la experiencia.
Ello suponía un esfuerzo mayor porque los recuerdos, después de tantos años, eran escasos y necesitaba de la participación de compañeros que aumentaran y perfeccionaran las historias. Aquí están plasmados mis recuerdos y algunos de otros. No tiene nada inventado, excepto lo estrictamente necesario para dar forma literaria. La realidad siempre supera a la ficción.
Podría haberme ahorrado detalles o inventarlos, pero si se cuenta la verdad, ha de ser toda: de principio a fin.
En Los chicos del capitán Luján, Desmemorias de un recluta en Regulares en 1992, podrán encontrar acción, aventuras y humor; risas, llantos, miedo, sufrimiento, hambre, canutos, amistad y mucho más… Descubrirán la isla de Alhucemas, destino mágico y perdido de nuestro país que merece la pena ser revelado.
Melilla se dibujaba al fondo. La línea de tierra perfilaba una ciudad amurallada mucho más impresionante de lo que yo hubiera imaginado nunca. Un castillo grande aparentaba toda ella y no fue hasta muy cerca cuando empezamos a distinguir la ciudad que se escondía tras los muros. Sin apenas poder disfrutar de tan bello paisaje, comenzaron los gritos para que cogiéramos nuestras pertenencias y estuviéramos preparados.
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Comentarios de lectores
Muy bueno
Es un libro con una vivencia explicada muy entendible para la mayoría de humanos. Lo recomiendo.
Saco el cargador y retiro la única bala que constituye la munición de fogueo. Cargo el fusil y lo dejo preparado para disparar. En fila india caminan los dos sargentos, en dirección a la grúa que utilizan para bajar la barca, con la que van de pesca. Cerrando la fila va el teniente. Todos dándome la espalda y aparentemente desarmados. Está justo entre las jambas de la puerta derruida que mira al mar, exactamente, donde me sorprendió el sargento y ¡no lo pienso más!

La prueba de fuego que habíamos pasado alentó el rumor que tiempo atrás corría por el cuartel. El capitán había ofrecido su compañía para la misión del Ejército español en la guerra de Bosnia. Las compañías que iban a ser seleccionadas para la misión, con los cascos azules, estaban siendo analizadas. La prueba que habíamos realizado incrementaba las posibilidades. ¡Que estábamos preparados no era tan evidente!
David Sarrión Torres
(Valdepeñas, 1973). Polifacético en mi vida personal y laboral. Lo mismo he frito una camisa que he planchado un huevo: zapatero, director de hipermercado, peón de carreteras o encargado, entre otras muchas cosas.
He trabajado en guarderías, institutos, hipermercados, residencias de ancianos o de discapacitados. Aunque, lo que más me gusta es la naturaleza y el medio ambiente.
Esta es mi primera obra, aunque de niño presenté dos relatos en un concurso del colegio, escritos junto a mi gran amigo Dani. No nos dieron ningún premio, pero los cuentos desaparecieron y no nos los devolvieron…
Una buena historia es la base de un buen libro. No existe un buen libro sin una buena historia. Aquí hay una buena historia, además, real. Si hay un buen libro, ustedes lo dirán…
